Los que me conocen, dicen que transmito mucha calma y confianza, y me parece que ahí radica el secreto de las fotos que obtengo. Llega un momento en el que las parejas se sienten tan cómodas conmigo que comienzo a pasar desapercibida y ellos se comportan como realmente son. Los que son muy cariñoso, cariñosos; los que son efusivos, efusivos; los que son serios, serios. De eso se trata, de que cada pareja muestre su química. No fuerzo situaciones, yo quiero que las personas se vean reflejadas en las fotografías, que transmitan verdad.

Cuando recordamos un momento precioso en nuestras vidas, nuestro cerebro lo adorna para que casi oigamos campanitas cada vez que volvemos a él. Una fotografía, una buena fotografía, tiene el mismo poder. En una boda hay tantos momentos, que al final, con el paso del tiempo, nuestro cerebro tiene que seleccionar y recordamos tres o cuatro detalles y nos queda la sensación general de que fue un día maravilloso. Pero un buen reportaje, captado con sensibilidad, naturalidad y emoción, te devuelve a ese día cada vez que ves las fotos. Y eso es lo que ofrezco yo ¿Os queréis casar conmigo?